Otra ventaja es que orgánicamente, en la adolescencia suceden muchos procesos de cambio, el movimiento está en su momento de gloria, y acompañarlo con nuestro propio movimiento es muy poderoso.
Porque cuando nosotras podemos cambiar, habilitamos en ellos la posibilidad de hacerlo también.
Acompañando un proceso natural de manera consciente, sabiendo que esos cambios naturales interactúan con la cultura y el entorno de forma que por momentos bloquean o desvían procesos vitales, incluso desvitalizándolos, entonces, nosotras podemos funcionar como espejos reflejando posibilidades para empoderarlos y activar sus propias fuerzas.
El trabajo personal orientado al acompañamiento consciente en la adolescencia ES CLAVE.
Cuando los niños y adolescentes atraviesan dificultades, somos los adultos quienes tenemos que ponernos a trabajar para acompañarlos de tal manera que generemos un contexto que invite a resolverlo.
Somos su entorno, si el entorno es facilitador promueve el sano crecimiento, si se vuelve complejo, también será complejo lo que suceda ahí dentro.
Frente a dificultades emocionales o conductuales de nuestros hijos, con la mejor de las intenciones, solemos creer que cuando atraviesan un problema, debemos poner en ellos la responsabilidad de resolverlo, es decir, buscamos la ayuda para que trabajen con ellos, probamos profesionales, terapias, y no tenemos en cuenta que cuando nuestro hijo o hija tiene un problema, el problema lo tenemos todos.
Si no nos involucramos activamente en el proceso ni asumimos la responsabilidad de generar nosotras el entorno adecuado para que su proceso encuentre un lugar de crecimiento, ese adolescente seguirá en un sistema que no cambia con él.
Si en casa las emociones se desbordan y el joven comienza a manifestar dificultades, tal vez inicie un proceso para aprender a autorregularse, trabaja con sus emociones, habla de lo que le pasa, empieza a encontrar otras maneras de comunicarse.
Si la dinámica familiar continúa igual, hay altas probabilidades de que lo aprendido se pierda al no encontrar un contexto que lo sostenga, esa nueva conexión se debilita y con el tiempo naturalmente se pierde.
Ahora, si a la par que el adolescente trabaja en sí mismo, la familia hace lo suyo también, el ámbito del hogar se transforma en un espacio de aprendizaje compartido, se crea el territorio donde las posibilidades se habilitan y se transforman, una nueva manera de relacionarse se instala y con el tiempo se vuelve natural.
En muchos casos los adolescentes no quieren concurrir a un espacio terapéutico, ahí es donde el trabajo de las familias es clave, diría que lo más importante.
Si logramos adquirir las habilidades necesarias para cambiar nuestra manera de comunicar, de escuchar y de actuar, vamos a promover en ellos exactamente lo mismo.
Si aprendés a regular tus emociones, le enseñas a regularse, si dejas de gritar, habilitas la posibilidad de no gritar, si te acercas sin invadir y sin juzgar, vas a dejar de ser percibida como una amenaza para convertirte en un espacio seguro donde sienta confianza para abrirse, compartir su vida y sus problemas con vos cada vez que lo necesite.
Para cerrar, una reflexión:
Se que a muchas madres les pasa... ese sentimiento en el corazón, que duele, cuando nos damos cuenta, obviamente con el diario del lunes, de lo que podríamos haber hecho diferente en el pasado y sus consecuencias en el presente.
Así es la vida, prueba, error, reflexión, darse cuenta, ajuste y mejora, y esto va a dar otra y otra y otra vuelta a lo largo del camino, como un espiral ascendente, traducido en crecer.
Ahora, ese dolor bienvenido sea, esa señal! porque es el motor que activa el movimiento y la transformación, que busca resolver en el presente, y si es hoy cuando sabemos, entonces hagámoslo hoy!.
No perfecto, sí alineado al sentido que tiene para nosotras: mejorar la relacion con mi hija, que sienta que puede confiar en mí, que mi hijo sepa que cuando necesite hablar lo voy a escuchar y su palabra va a ser más importante que mi opinión, que se sienta aceptado tal cual es para que se acepte también y su autoestima se fortalezca, para aprender juntas a ser flexibles, y habilitar la disponibilidad del cambio.
Ya verás! que nada está escrito en piedra, que el mundo está lleno de teorías, pero existe un mundo sutil en el encuentro donde la vida sucede y donde la experiencia es única y verdadera.
Juli.